
La leche materna es el alimento ideal para tu bebé durante sus primeros 6 meses de vida ya que contiene la combinación perfecta de nutrientes que el niño necesita para su desarrollo; además de una buena dosis de anticuerpos que fortalecen su inmunidad a las enfermedades.
La leche materna está normalmente disponible para usarse a la temperatura correcta. Debido a su composición es lo mejor para el delicado sistema digestivo del bebé, lo cual disminuirá los gases o cólicos. La leche materna contiene menos sodio y proteína, por lo que harán menos esfuerzo los riñones del bebé, también bajo nivel de fósforo lo que ayuda a que tenga una mayor absorción de calcio. Es un laxante natural ya que no hay problemas de estreñimiento o diarrea. Debido a que la boca del bebé embona perfecto al pecho de la mamá, tendrá menos problemas dentales que los niños que no tomen leche materna.
El lazo afectivo que crea la lactancia entre la mamá y el bebé permite una estrecha relación para el desarrollo emocional. La producción de la leche materna colabora con la pérdida de peso ganado durante el embarazo. Evita las hemorragias, ya que la succión del pecho estimula la liberación de algunas sustancias que permiten al útero volver a su estado original. Previene el cáncer de mama y ovarios.
No uses cremas, ni pomadas si no te lo indica tu médico.
Si llegas a tener grietas en tus pezones, es porque tu bebé toma mal el pecho; toda o la mayor parte de la aureola debe estar dentro de la boca del bebé, una buena posición evita las grietas.
Para facilitar la extracción de la leche, puedes usar compresas de agua caliente a tibia sobre tus pechos durante 2 minutos y dando masaje en forma circular.
Practica la libre demanda, ya que tu bebé necesita los nutrientes y defensas que le prevé tu leche, eventualmente se irán adaptando y podrás darle de comer cada 3 o 4 horas.
Posiciones para dar el pecho.
1. Posición sentado clásico. Coloca al bebé delante tuyo, con la cabecita apoyada en el ángulo del codo, para que descanse en el antebrazo materno. Apoya tu espalda en un buen asiento así estarás más cómoda y podrás acercarte más a tu bebé para que tenga dentro de su boca el pezón y parte del a aureola.

2. Posición sentado "de sandia". Si tuviste a tu bebé por cesárea, ésta posición es idea para ti. Sentada pasa el cuerpo del bebé por debajo de tu axila, sostenle la cabecita en dirección a tu pecho apoyando su cuerpecito sobre tus costillas.

3. Posición sentado "de caballito". Sienta al bebé en tu muslo y frente a tu pecho, sostenle la cabecita desde la base del cráneo. Esta posición es recomendable para niños con reflujo.

4. Posición acostado. Acostados, coloca al bebé frente a ti para que ambos tengan un contacto visual, de preferencia no lo envuelvas en manta para que sus manitas estén en contacto contigo, estrechando el lazo afectivo.

Después de darle de comer, mantén al niño en posición vertical y dale unas suaves palmaditas en la espalda para ayudarlo a expulsar el aire.
La extracción de la leche es necesaria para aliviar la congestión de los pechos, además si por algún motivo la mamá no puede darle el pecho directamente al bebé, puede conservar la leche en biberones y así hacerle llegar este valioso alimento. Pensar en tu bebé ayuda a la extracción de la leche.
Puedes hacer la extracción manual o con ayuda de un saca leche.
La leche materna puede durar almacenada 12 horas a temperatura ambiente o hasta 3 días en el refrigerador.
Cuídate, toma mucha agua y come bien, NO hagas DIETAS y descansa mucho, tu bebé te lo agradecerá.
Protege tus pechos con protectores de lactancia LACTANCE para que estén siempre secos y evitar irritaciones.